Qué
extrañeza de sendero que va hacia allí,
con su antiguo
brincar de la alegría,
siempre
hacia allí extrañado
de las cosas,
que si estuviese allí, contemplaría.
Yo voy hacia
allí… Yo vengo de allí…
¿Qué
liberación me ensancha de fuente viva
y de
vibrante noche
a mí que estoy
llegando con el alma partida?
¿Hacia dónde
me lleva esta extrañeza
que ya no sé
si llega la noche o llega el día?
¿Sería
posible para mí un corazón sin medida?
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