martes, 23 de mayo de 2017

Qué extrañeza...


Qué extrañeza de sendero que va hacia allí,
con su antiguo brincar de la alegría,
siempre hacia allí extrañado
de las cosas, que si estuviese allí, contemplaría.
Yo voy hacia allí… Yo vengo de allí…
¿Qué liberación me ensancha de fuente viva
y de vibrante noche
a mí que estoy llegando con el alma partida?
¿Hacia dónde me lleva esta extrañeza
que ya no sé si llega la noche o llega el día?
¿Sería posible para mí un corazón sin medida?

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