domingo, 9 de febrero de 2014

Equivocada...

Equivocada estuvo en el residuo de vida que dejaba,
por la dicha filtrada de la Tierra Eterna,
por los hijos negados al mundo,
por no entender el habla de las manos que le dieran.
Y el tumulto se abrió como un secreto
 o como un perfume que no descifrara,
la dulce sonrisa que predicaba el agua nueva.
Y salió a correr y a esperarla: agua que bajaba
en el plácido sueño del río que pasaba.
Tendida estaba en la hierba sin sospechar
que la vida podía aparecerse de pronto en esta orilla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario