domingo, 3 de septiembre de 2017

Adiós te dije...


Adiós te dije con una rosa blanca
en la mañana de la primavera que bostezaba.
Risas llegaban remotamente
que me abrieron el pecho como explosionadas.
Y no quise llorar el raro caos que surgía,
y no quise cerrarte los ojos que me hechizaban
de un canto sereno de lluvia y de otoño.
Incomprensiblemente, yo, con mi rosa blanca,
en el final del invierno,
mirando tu esfinge desentrañada,
no pude entender del mundo su gran carcajada.
...Y me fui, sonriéndole enigmáticamente,
con mi rosa blanca, a la mañana de primavera azulada.
 

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