Alejándose de un mundo extraño y descomunal,
sólo quieren la luz que abandonaron.
Exagerando van su sed de caer
y miran, en lo profundo del horizonte,
intuyen, vocablos de sangre.
No, no habrá paz por ninguna parte,
el derecho del hombre es tenderse cansado,
mirar sólo una vez las cosas, y tenderse.
Para que las voces no se dejen de oír,
han traído una parte de su pasado
donde vieron algo parecido a la felicidad,
rara, extravagante, portentosa envuelta de muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario