viernes, 21 de febrero de 2014

Luz pronta...

Luz pronta que se tumba a veces
en mi vientre y sobre mi pecho,
y que una laguna pone con brillos
delante de habladores muertos,
delante de quebrantados sepulcros
surtidores de sombra bajo mi techo.
Ayer vino otra vez la luz
y habitó entre simulacros y hierros.
¡Maldito sea quien pone
en el espejo frío más frío con su acero!

martes, 18 de febrero de 2014

Yo tengo la máquina...

Yo tengo la máquina que fabrica estrellas.
Yo soy el pecho que se rompe de infinitud.
Cuantas lunas quedaron atrapadas en mis cabellos,
han sido mis frentes desaparecidas.
El rayo por estelares caminos, créanme,
es una colina por donde se desliza una lágrima mía,
vehemente y sola, sin corazón, sin linaje
en la inmensidad. ¡Hay tantos rincones que postergo!,
¡tantas rosas por labrar!, ¡y tantos son los tesoros
sin profanar!, que necesitaré conciliar el sueño.
Algún día soñaré que he caído atrapado en un agujero.
Entonces, en la brisa de mi inconsciencia,
seré adorador suyo… y me postraré… y abrigaré paz…

domingo, 16 de febrero de 2014

¿Por qué estás triste...

¿Por qué estás triste toda la noche
y desvelada, juntando flores negras,
juntando almas de sangre
que empapan de belleza
tu oscuro pecho de duelo y carne,
y te acostumbran la mirada a una extranjera
partida, a una presencia sin luz ni dalias
que a las horas de claror la muerte removieran?
¡Busca, busca, busca, mujer, el desgarro
del relámpago que mejor convenga,
en este embriago lunar de pena y noche
que te mira perfecta
desde el azul intenso del cielo que contemplas!

jueves, 13 de febrero de 2014

No sé decir...

No sé decir casa ni camino.
No sé decir ni viento ni calor.
Porque mi garganta se secó
junto a un venero de agua,
veréis que sé pedir poco para mi corazón.
Nunca terminan de llover los lirios
que tanto cansan mi imaginación,
la que nunca me invita
a abrir los ojos y a ver brillar el sol.
Para mayor pena, estoy a punto
de olvidar quién inventó
tu boca sin palabras, taciturna,
y, frente a la divinidad, declaración.
Es triste acaecer así, como una turbación,
la primera, el lapso de la simiente.

domingo, 9 de febrero de 2014

Equivocada...

Equivocada estuvo en el residuo de vida que dejaba,
por la dicha filtrada de la Tierra Eterna,
por los hijos negados al mundo,
por no entender el habla de las manos que le dieran.
Y el tumulto se abrió como un secreto
 o como un perfume que no descifrara,
la dulce sonrisa que predicaba el agua nueva.
Y salió a correr y a esperarla: agua que bajaba
en el plácido sueño del río que pasaba.
Tendida estaba en la hierba sin sospechar
que la vida podía aparecerse de pronto en esta orilla.

sábado, 1 de febrero de 2014

Porque te quiero...

Porque te quiero retener en cada despedida
y me aferro a tu pecho mientras estoy dormido,
porque danzas en mi excedida alegría
y eres mi dolor infinito,
el solitario tesoro que anda siempre conmigo,
tú que ves la vida llorando tan cerca,
este misterio de tener un amigo
que me dona la mañana y la noche
en esta sencilla eternidad en que vivo,
he de amarte con la fe del asesino,
ahora que no eres ni siquiera mi sangre
y que mi libertad te ha elegido,
el canto que percute en mi costado
-¡tan bonito!- eres tú, mi prohibido egoísmo.

sábado, 25 de enero de 2014

Mi amante...

Mi amante, que huyó al campo,
se tendió sobre una verde primavera,
donde las flores discrepaban cuál más bella.
Tan alta, tan alta, me pareció entre ellas,
que cambié mi corazón, por contemplar
el éxito que la confundía, arriba,
con las elevadas esferas.

Un corazón mucho más alto quiero, madre,
donde mi amante refulja cerca.

Y, si es feliz respirando del sol
que se desangra  -¡qué belleza!-
en el campo que sueña,
decirle lo cerca que mi corazón la esperó
de las flores que decoraron sus caderas,
tan altas, tan altas, que confundí, también,
con material de estrellas.