viernes, 6 de junio de 2014

Mi deseo...

Mi deseo es que tengas aire. Trágalo cual prosperidad para los pobres. Olvida los rostros, el sueño en el que viajaron a través de tu cuerpo, olvida las fracturas que te hicieron en el alma. Y respira, respira hondamente. Compréndeme: El más sencillo camino es el que siempre seguiste pensando que malversabas, apoyando tu cabeza en la almohada, pisando la hierba, entrando en un laberinto que era un alma. Todo lo que conociste y conocerás con glorificación estuvo ya en el aire.

domingo, 1 de junio de 2014

He traído un sueño...

He traído un sueño. Tú no sabes con cuánta desnudez he traído mi sueño. En los tiempos de la pureza ingénita del mundo yo ya abrazaba mi sueño. Y he caído en la intemperie, y ahora soy pobre y malo y me hallo descalzo. Si hoy no tengo ni una sombra azul donde rememorar aquellas gracias del mundo que me cautivaron, ¿cuidarás tú de mis rosas antes que crucen el cielo las dos alas azabaches del otoño? ¡Te ofrezco mi sueño!  Es muy poco, y es también casi todo. ¡Acéptalo! ¡Rebosará tu corazón de tantas brisas primaverales!

sábado, 24 de mayo de 2014

Algo maravilloso...

Algo maravilloso está a punto de sucederme. Vendrá cual pájaro a estrellarse contra mi frente, y herido, yo, se desgranarán planetas arrojados de mí, rompiendo el secreto de mis músculos voluptuosos rodando por las constelaciones. El rayo misterioso del mediodía me cubrirá de sangre alta, y será ensanchado de un galope de caballos de lado a lado donde brille una lejanía. Estallará el poema en los ojos, tan próximos a la vida de mi cerebro esparcido que pensará que su enclaustramiento es una bóveda sembrada de luminarias. Los besos se dilatarán alegres como espadas batiéndose, y entenderán esta primicia de mi cuerpo entregado a la alma bellísima de mi asesino, corrupto de tanta vida diseminada y de ferocidades rojamente resbalando.

martes, 6 de mayo de 2014

Cuando desciende una paloma...

Cuando desciende una paloma, presiento un destino de cuchillos. A lo lejos, yerran serpientes insomnes, incesantes hacia mí. No corren, no llegan, pero mi frente se llena de sueños como piedras futuras hiriéndome. No comprendería nunca por qué la tristeza es el crepúsculo y la dureza del hierro, mi gloria amurallada. Dulce es el amor que recibe esta fiebre de mi onda expansiva. La paloma que se ha posado es más que mi brazo extendido y mi mano que pide una moneda de adioses. La paloma que levanta el vuelo es sólo una confusión de azules. Cantando, tarareando la canción que me llevará a casa, oigo no sé qué jardinero quemando la hierba, el ruborizado mal que se exhibe como una flor bella o la mejilla de mi amante.

miércoles, 30 de abril de 2014

La mujer que yo vi...

La mujer que yo vi, iba enseñando sus manos feas. Nadie querría casarse con ella teniendo unas manos tan feas. Las abría, las cerraba, y parecía quejarse el aire donde habían estado en suspensión. Yo las vi y fueron como un golpe rojizo contra mis mejillas. ¡Qué sola y qué amarga vida de soltera! Con sus manos podría haber hecho una mordaza para pisar todas las bocas de los hombres. Pero ella se dejaba. Sus manos, sus manos feas. ¡Qué sola y qué amarga vida de soltera!
   -¡Niña! ¿Alguien posó en tus manos las suyas?
   -Sólo mi mano izquierda en la derecha, señor. Me conformo.

martes, 29 de abril de 2014

Vengo de unos ojos que ardieron...

Vengo de unos ojos que ardieron en la inocencia. Como a ti me estremecen los labios y el mundo cuando despliega su misterio azul y sanguinolento. Amargamente observo mi cara en el espejo avanzando. Sé que tengo que morir y sé que reconoceré la hora. Flores saltan de mi pecho poniendo obstáculos a la tristeza. Pero yo, que amé tanto la llama que me encendieron y me asignó el tamaño del dolor de la espada, tan calladamente hundiéndose en mí, a veces siento que mi alma pasó lejos y liberada, igual que el amor que como un beso dulce entregué a los dientes de la muerte.

domingo, 13 de abril de 2014

Yo no sé dónde...

Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Porque mi noche es grande y hace frío, he venido tras el olor de la luna a deshojar esta flor infundida de tan poca de luz. Pero no sabría decirte. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Fueron vivas fuentes de claridad y se extinguieron. Como yo la luna las olvida ahora. Deshojando una flor blanca pierdo la clemencia igual que si cortara arena. Yo no sé dónde se han escondido las mañanas. Se apagó su grito de lealtad. Perecieron o sin dificultad las asesinaron una por una. Quiso el hombre, aquí, hacer algo parecido a un infierno.