domingo, 29 de marzo de 2015

Escucha el rumor de una mente...

Escucha el rumor de una mente. Oyes el silencio atravesado por el sonido de un roce. Es la alegría que se levanta o la tristeza. Oirás interminables campos de trigo rozados por la noche del amor bueno. Tú puedes oírlo. Pero estás solo. Pero estás cantando en una inmensidad de abandonos. Por tu vida pasan jinetes en corceles blancos blandiendo las espadas con las que laceran tu piel. Y ese hipnótico reflejo de tu sangre esparciéndose debajo de tus pies es cuanto respiras. Y no respiras otra cosa que los sentimentales ojos del espejo que te cuentan de leyendas de otros tiempos. Estás como bajando hasta las orillas de un mar. El mar de los capitanes que ya no despertarán de debajo de las aguas, guardianes de un sueño, de una patria, de un cerebro.

domingo, 22 de marzo de 2015

Canción...

Canción que declara no sé qué extravío de la mirada en el cielo. Y se olvida uno de sí mismo y por qué puerta del laberinto entró. Llorar, llorar esta atardecida cual si fuese toda nuestra existencia. La lluvia crecerá y habrá un frescor en el rostro. Pero no vendrá muerta la muerte. Terrible vendrá. Llorar, llorar todos los prestatarios de la vida pues es impagable el precio que supone encontrarnos. Viajeros con los que tropecé mientras el tren respiraba vapor. ¡Dios mío, jamás creí que fuera esto! Tanto caudal de vida he ofrecido a mis hermanos que encontraréis mis bolsillos vacíos. Llorar, llorar porque hemos sido vendidos a una tragedia de la que no formábamos parte. Porque pasará un ave negra junto a nosotros en el lecho de morir.

martes, 10 de marzo de 2015

Te debo algo...

Te debo algo, no sé qué. Las palabras han partido camino del infinito, pero sé que te debo algo. Déjame intentar esclarecer y agradecértelo. No voy a correr riesgos. Te lo diré con un grito o con un aullido. Mi tesoro es valioso y fuiste Tú quien lo imaginó adentro en mis entrañas. Todos los días nacen hombres nuevos y encierran su tesoro en una caja fuerte. A mí me han robado la maravilla en un negligente olvido. Todas las cosas que vi recorriendo el mundo son superfluas para medir el tamaño de mi tesoro insoluble. Te lo diré con un aullido, Padre Eterno, ahora que todos los vocablos parece que han muerto y sólo un lobo puede hablar por mí. 

miércoles, 25 de febrero de 2015

Huir...

Huir preso del horizonte imantado. No habrá paz del corazón, sólo rabia hasta consumar la distancia. Un frescor en la frente pensativa que traerá el levante, y, con los pies descalzos, será el camino un trueque entre la vida y todas las claridades. No llegarás mientras te esperen. No sabrás comprender, pero harás del camino tu mejor rosa cultivada. ¡Adiós, adiós…! y abarcar con la boca el eco de la membrana de la inteligencia. No entender: (quien sabe del camino lo imprescindible esta huyendo). Atrás quedará llorando el sexo intacto, y una profunda tristeza por la marcha que irá desangrándose como la estela de un cometa. Entonces encontrarás las sonrisas que amaban de verdad la vida.

martes, 24 de febrero de 2015

Yo quiero partir a un horizonte...

Yo quiero partir a un horizonte lejos de mi esperanza. Y también quiero escuchar muy cerca mi pecho que la escolta. Sucede que quiero estar triste de pájaros y de adioses que van hacia el sur, y también quiero mi casa habitada por gorjeos en todas las mañanas de invierno. Es difícil estar solo en una primavera bulliciosa de cantos. Es difícil no pensar en el gusano que orada el corazón remoto de un hombre. Y es que a veces parece triste estar alegre, así como vivir con perplejidades que no puede romper el sentido común. Estoy llorando lágrimas marchitas. Estoy clamando a Dios que me haga de nuevo. Todas las calles solitarias son iguales de tristes. Y no hay enfermedad. Sólo un cansancio que no cabe en mi corazón jadeante.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Mi ángel...

Mi ángel gira bajo la lluvia. Fuera de sí y empapado, mi ángel se tiende en el barro. Maculado, el pobre se cree tan impuro como un ángel malo. Mi ángel es algo holgazán cuando llueve y me deja desatendido. Quisiera, yo, prenderlo y atarlo, pero él sólo es niebla y luz para su albedrío. El tercer pecado que cometa en este día tan mágico de lluvia protestaré a los cielos. Digo yo que tendrá su sanción.

jueves, 12 de febrero de 2015

Mírame alto...

Mírame alto en mi gloria de vivir. Mírame alto también cuando las vaguedades quieran velarme este goce y me expongan a la intemperie de la muerte. El sol está brillando, el sol es una madre. Porque ella busca la equidad entre todos sus hijos, pierdo mi mejor tiempo escribiendo poesías. No, no me granjearé la luz escribiendo. ¡La muerte (lo otro que el sol) siempre cercana, siempre concurrente en todos los momentos de la vida! Las madres que equitativamente aman a sus hijos y desdeñan lo fluctuoso, acaso volverán su rostro hacia arriba, al sol que nos deslumbra. A la gloria de vivir también, que es una cosa sola.