domingo, 10 de julio de 2016

Esa sonoridad automática...


Esa sonoridad automática como envejecen
las aguas de un río brindado a la mar,
tienen en sus sueños un valle con canciones
de una emoción restringida a las alas.
En algún umbral del subconsciente pasan
sin mostrar su dentadura pesada.
Alguien remedió la traición del cielo que las ignora
con un inacabable sueño de entrañas,
derramadas por el amor a una piedra que muere
o a un jardín que el espectro toma como morada.

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