miércoles, 12 de octubre de 2016

Vocablos ocupados de un despertar...


Vocablos ocupados de un despertar
lleno de cosas llenas.
Por la cintura llueve una pesadilla
de ociosos
que en breve será la lámpara
encendida de mi vigilia.
Vocablos bravos que, a veces, prorrumpen.
El último estertor de los amantes
vértebra a vértebra edificados para saciarse.
Si llorar fuese un suceso,
llorarían, de veras.
Pero la manta de este océano estruendoso
que no quita el frío,
la peripecia de dormir tristes,
que no berrearemos de viejos,
este agua para soñar saciados
que no entenderemos.
Todo es tan irreal sobre la acera
que pasa por nuestra casa,
hundida en el sol del mediodía,
sin las voces, sin sucesos que brinquen.
Tal vez una palabra en el suelo, tirada, espera.

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