Mi corazón marchito
espera
esa voz que alumbra
y nos agravia, a veces,
la soledad.
Intensamente de sombras
pleno
algo está buscándote
hoja a hoja exterminado.
Es el árbol que matizó el
crepúsculo
hundido para los amantes
y empujado dentro
de mi desventurada
llaga
que no cicatriza y está
manchando.
Girones de ti aún
perviven
y me sacian junto al
animal que abreva.
Mi pacto es con la
sombras,
para olvidarte.
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