jueves, 17 de noviembre de 2016

En lo excavado...


En lo excavado y hondo y corrompido
había cristales rajados
de un alma que fue más que eso,
sintiendo la herida de la vertical espada
como sueño que es sueño por viajero y por confuso,
proveyendo de un paisaje de quirófanos y lubricidad
de estremecidos muslos de mujer.
Y se peinaba en las manos que daban voces
de hambre y de eco en los valles precipitados.
Llorar, andar, en un sueño oscuro ¡qué pena!
Volcar del manantial de un hueco ¡qué lástima!

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