Me empuja un trazo de
la mujer
como una calavera me
empuja
a seguir viviendo.
Doblemente
fanática tira de mí y
me circunda,
y se compadece de mi
traje de hombre.
…Y escribo doblemente
muerto
la línea que ha inventado
la carne edificada
sobre los huesos
hacia su centro
imantados.
Todavía recuerdo carnales
mis primeros labios.
¡Que sutilmente mi
muerte
ha ido inventando la
vida
en aquel cobarde primer
beso!...
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