¡Tanta noche encima de
los hombros!
Tiempo de moribundos
que administran
serpientes blanquecinas
de sus penes.
Toma o deja de su simiente
esparcida
la humeante corrida del
tren verde.
¡Tanta noche encima de los
hombros!
Yo he conocido un pecho
traslúcido
que iba sembrando
hambruna.
Los animales crujían en
sus sepulcros
por incorporarse a su
gran mentira.
¡Tanta noche encima de
los hombros!
Todo me da pena,
como esta noche que me
necesita
para llegar al día, y deja
en las tinieblas
su aroma de fidelidad extendida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario