viernes, 9 de diciembre de 2016

Tanta noche...


¡Tanta noche encima de los hombros!

Tiempo de moribundos que administran
serpientes blanquecinas de sus penes.
Toma o deja de su simiente esparcida
la humeante corrida del tren verde.

¡Tanta noche encima de los hombros!

Yo he conocido un pecho traslúcido
que iba sembrando hambruna.
Los animales crujían en sus sepulcros
por incorporarse a su gran mentira.

¡Tanta noche encima de los hombros!

Todo me da pena,
como esta noche que me necesita
para llegar al día, y deja en las tinieblas
su aroma de fidelidad extendida.

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