miércoles, 7 de diciembre de 2016

Mi belleza...


Mi belleza quiere tener las palabras
de un acordeón llorando
que en su respiración para él desertan
los huesos y la manera de soñar de los sueños.

A la segunda respiración del fuego
ya extrañas un vértigo un traslado,
pero el acordeón llena de aire lo lleno
y encolerizas esperando el almíbar mojado.

En un despertar mutilado, los rostros
y el acordeón te mirarán sin verte.
¡Tienen tantas respiraciones su amor!
¡Es tanta la pena que tiene de hablarte!

Pensar en lo bueno de las noches malas:
febriles descienden las prostitutas
a ver si ha callado el llanto y obran.
París equivalente a un rosal se masturba.

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