Perro matizado por las
nubes
que florecen durante la
noche.
Casi lobo, casi
asesino,
aúlla desgraciado por
los montes.
Por tu vera se fugó el equinoccio
como las flores de
arena.
Flores nocivas y
somnolientas
que ya a nadie esperan.
Mi deber es que prevalezca
el perro y la flor
como las enseñanzas
tercas
de un hombre de antiguo
dolor.
Mi deber son esas nubes.
Su pasar no es mi pasar
pero me hieren sus
dones:
Bajo la lluvia vi un
perro y una flor temblar.
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