domingo, 4 de diciembre de 2016

Hay una fuente...


Hay una fuente en el corazón
con explosiones de agua
y doce ventilados estornudos
que sudan dicha en la boca.

Mi corazón yo se lo entrego a la noche
a cambio de que me fusilen
con estrellas nacaradas.

Mi boca es para los labios de mi novia
que se entierran en la nevada
y se desentierran con hambre
de almizcles flotando en el agua.

Mi fuente del corazón se ha derrumbado
en un repentino hedor de charca:
Oí en una canción tu mirada postrimera.

Fue que se abrió una anochecida
en la plenitud de la mañana
y el reloj de cuarzo se infectó
de números desparramados.

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